De noche, la piel entra en modo reparación: aumenta la renovación celular y pierde más agua. Una sleeping mask aprovecha esa ventana para sellar la hidratación y entregar activos mientras descansas.
Cómo sacarle el máximo
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Úsala como última capa
Aplícala al final de tu rutina, sobre el hidratante, 2 o 3 noches por semana.
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No la necesitas cada día
Es un extra, no un reemplazo. Alternarla evita saturar la piel y la mantiene efectiva.
Dormir bien es skincare; una sleeping mask solo hace que tu piel aproveche mejor esas horas.
Esta es la dupla con la que cerramos la rutina de noche para amanecer con la piel rebotada.


